Evolución y lactancia


Origen de la vida :

Hace 4500 millones de años se habría formado la tierra y durante millones de años las condiciones ambientales se fueron modificando para permitir en algún momento el surgimiento de estructuras moleculares proteicas básicas que están en el inicio de la biología.
Estas fueron progresivamente aumentando de tamaño y se llegó a lograr algunas muy complejas y con una configuración espacial distintiva. Al lograr una estructura rodeada por una membrana que las diferenciaba del medio se originaron las primeras células vivas.
Se estima que la vida apareció en los primeros organismos unicelulares hace alrededor de 3.500 millones de años. Desde ese momento la evolución a sido un proceso lento y complejo con delicadas modificaciones de acuerdo a las características del medio, buscando lograr cada vez más eficiencia y éxito en la sobrevida de los organismos.

Resumen Evolución

Mamíferos :




Humanización :

Veremos a continuación, en forma muy somera, como se fue estableciendo una diferencia dentro de este ciclo evolutivo para culminar en el ser humano

Del árbol a la llanura





Crías inmaduras al nacer

Si bien la relativa mayor inmadurez al nacimiento era un factor desfavorable en la sobrevida inmediata del bebé, demostró ser indispensable en la aparición de aquellas características de especie que fueron separando al hombre del resto de los animales.

El cuidado que entregan los progenitores a la cría puede considerarse un marcador del nivel de desarrollo de la especie. Así por ejemplo los reptiles en la mayoría de los casos dejan sus huevos en un medio favorable para la incubación y ciertamente nunca se han preocupado mayormente de las crías. Estas sobreviven gracias a los instintos y al número que asegura la perpetuación de la especie.

Las aves en cambio ya demuestran conductas de cuidado de sus hijos como ser el empollar los huevos en nidos preparados especialmente para ellos. Después de la eclosión prolongan los cuidados con la entrega de alimentos hasta que estas pueden desenvolverse solas.

Los mamíferos son las especies que mejor demuestran las conductas de protección de las crías. En el período neonatal se va produciendo un rico intercambio entre la madre y su cría el que se basa inicialmente en instintos. Me parece que a medida que las especies son más evolucionadas entran a tallar factores que están más allá de los simples instintos. El hecho de que el recién nacido dependa casi exclusivamente de la madre teniendo como vínculo la lactancia va estableciendo una relación única entre ellos. A la satisfacción instintiva de las necesidades , se agrega el intercambio de estados de ánimo y afecto, lo que sin duda constituye una base de emociones compartidas entre la madre y su cría. En esto podemos elucubrar que la preponderancia de estados anímicos placenteros en relación a la crianza favorecía un mejor desarrollo de las crías. De esta forma se produce una selección natural hacia aquellas especies o subespecies cuyas madres lograban más éxito en la crianza, lactancia incluida como hecho básico.

Al progresar en la evolución aparecen los primeros grupos sociales. Para estos la sobrevida ya no dependía exclusivamente de la fuerza o fortuna si no en la capacidad de desarrollar conductas de colaboración y protección entre los distintos miembros del grupo.
Así podemos imaginar los primeros grupos de homínidos donde convivían varios adultos, tanto hembras cómo machos, junto a las crías en distintas etapas de desarrollo. En estas circunstancias la protección más directa de las crías necesariamente recayó en las hembras y dado que este hecho limitaba su capacidad de desplazamiento asumieron labores de recolección en las proximidades del campamento. Los machos a su vez cumplían labores de caza en sitios más alejados. Sin embargo en la futura especie humana estos roles no debieron ser rígidos. De ese modo la hembra podía ser cazadora y el macho cuidar la prole dependiendo de los avatares del destino, como miles de años después sigue sucediendo. A mi modo de ver esto explica otra característica humana en la que el macho siempre estará interesado en sus hijos a diferencia de los machos de otras especies mamíferas.
Así también las crías teniendo un período más largo de dependencia van a tener mayor oportunidad de gozar de un proceso de aprendizaje basado en la observación de la conducta de sus mayores. De este modo el resultado final será un proceso de facilitación del crecimiento de aquella especie más cuidadosa con sus crías, las que a su vez van a ir aprovechando cada vez mejor la experiencia vital de sus predecesores.


En este proceso los antropólogos piensan que están las raíces de la aparición de la especie humana. Por una parte estaba la criatura absolutamente dependiente de sus mayores, con un papel fundamental de la madre y la lactancia, y por otro el grupo donde se estaban desarrollando relaciones sociales cada vez más ricas y basadas fundamentalmente en la colaboración y organización de las tareas entre sus miembros. En esta etapa este intercambio obligó a desarrollar sistemas de comunicación cada vez más ricos. Es mi impresión que la aparición del lenguaje, hecho clave en la humanización de la especie, probablemente se fue favoreciendo entre la madre y su hijo en la quietud del hogar, al amparo inicial de la lactancia. La actividad de caza si bien requiere lograr rápida comunicación , por sus mismas características debe ser sigilosa y basada más bien en mensajes visuales. La aparición del lenguaje, con la capacidad de manejar conceptos abstractos, sin ninguna duda se constituyó en un formidable propulsor de la especie.
Llegados a este punto de la evolución se estima que se produce una potenciación de la humanización con aparición de múltiples ciclos de reforzamiento positivo. De este modo serán superados los simples instintos como llave de la supervivencia de la especie, permitiendo la aparición de rápidas modificaciones de la conducta de acuerdo a experiencias vitales ya no individuales si no más bien ínter generacionales.

Esta experiencia transmitida de padres a hijos constituye lo que conocemos como cultura y es indudablemente el logro que permite distinguir al hombre de todo el resto de la creación.
De esta manera la conducta de la especie va a depender inicialmente de la herencia genética y básicamente de los instintos, pero esto será mejorado por la experiencia individual y, sin duda en la cúspide de la cadena del desarrollo, por la experiencia acumulada en las sucesivas generaciones.
Esto constituye una verdadera cadena del conocimiento que nos liga a través de un vínculo de leche materna a los seres humanos de todos los tiempos y, no hay que olvidarlo, a las otras especies vivientes e incluso a nuestra madre tierra.

Si nos detenemos en este punto y reflexionamos en las tendencias de los últimos años que, basadas en un espurio modernismo, pretenden dejar de lado la lactancia materna, no podemos menos que asombrarnos del atrevimiento que ello representa.

Esta muy sucinta visión de la lactancia como logro evolutivo resultado de millones de años, conviene tenerla siempre presente para enfrentar con respeto y humildad el milagro siempre renovado de la madre alimentando al pecho a su hijo, y constituirnos en firmes defensores y facilitadores de la lactancia natural.
Volver