¿ Comida ? No, gracias.

¿ Existirá en el mundo algún niño que siempre haya comido de acuerdo a las expectativas de sus padres, para que decir sus abuelas, sin llegar a ser obeso ?
La cantidad y la forma de recibir los alimentos constituye la principal preocupación de una inmensa cantidad de padres. La consulta de un pediatra o médico general está plagada de niños traídos por "no comer nada", "apenas comer" o ya más directamente por organizar verdaderas tácticas de guerrilla a la hora de la comida con sabotajes y atentados terroristas para estupefacción de su madre ( la que generalmente está más involucrada en el tema ).
Esta situación generalmente se produce cuando el niño ha superado su primer año de vida y lo que anotamos a continuación se refiere a un niño sano, vale decir un niño que se encuentra en buenas condiciones generales, contento, interesado en jugar y que la única preocupación es que aparentemente no desea comer. Si está enfrentando alguna enfermedad la pérdida del apetito es natural y uno de los signos de mejoría será la reaparición de él.

Para adentrarnos en este tema conviene tener en cuenta algunos conceptos generales.
 

Definiciones:

Hambre es la necesidad y gana de comer y apetito es el impulso instintivo que nos lleva a satisfacer deseos o necesidades estando muy relacionado con el hambre ya que su segunda acepción es precisamente gana de comer. Saciedad es la hartura producida por satisfacer con exceso el deseo de una cosa.
Estas son definiciones del diccionario y en el campo de la fisiología están plenamente vigentes ya que desde hace muchos años se descubrieron en el cerebro, específicamente en el hipotálamo dos centros nerviosos uno del deseo de comer o centro del hambre y el otro de la saciedad. El centro del hambre estimulado provoca la conducta de buscar alimento. Se cree que el centro de saciedad actúa inhibiendo el del hambre.Sobre estos centros influyen además centros superiores que estimulan o inhiben apetito.
 

Regulación de la ingestión de alimentos:

Se considera que existen dos mecanismos de regulación de la alimentación

1) Nutricional o de largo plazo que se controla por los niveles de nutrientes en el organismo. Así un animal deprivado de alimentos por largo tiempo si es colocado ante comida en abundancia comerá grandes cantidades y lo contrario sucederá si ha estado sometido a ingesta forzada.

2) Alimentaria o de corto plazo que depende de la cantidad ingerida y que evita la sobrecarga del sistema digestivo favoreciendo el proceso de digestión.
 

Nutrición y crecimiento.

El objetivo de la alimentación es proveer al organismo los materiales necesarios para la sobrevida. En niños debe considerar aparte de las funciones básicas un porcentaje importante para el crecimiento.
El primer año de vida es un período de crecimiento explosivo. Nunca más durante el resto de su vida el organismo crecerá en esa forma . Durante estos meses triplicará el peso de nacimiento y su estatura se incrementará en un 50 % con respecto  a la talla al nacer. Esto desde un punto de vista exclusivamente físico, sin considerar las cambios en su maduración y adquisición de nuevas habilidades y características. Sin embargo este crecimiento va disminuyendo a medida que el niño va avanzando en edad y podemos estimar que ya al cumplir un año de vida inicia una etapa de crecimiento más moderado y constante que se mantendrá así hasta los años de adolescencia cuando reaparecerá un incremento de la velocidad de crecimiento, pero nunca de la magnitud del primer año.
Siendo estas las características del crecimiento es indudable que el organismo va a requerir cantidades importantes de nutrientes lo que se acompañará por cierto de un apetito voraz durante los primeros meses.
Sin embargo a fines del primer año, como vimos recién, la situación comienza a cambiar lo que explica perfectamente  el desinterés por la comida que comienza a presentar el niño alrededor de su primer cumpleaños. Al desacelerar la velocidad de crecimiento disminuyen los requerimientos y a esto debemos sumarle la magnitud inmensa de intereses nuevos que se le presentan día a día con el desarrollo de nuevas capacidades, por ejemplo la marcha. Nuestro pequeño(a) explorador(a) tiene todo un mundo que descubrir y que le obliguen a sentarse en lo mejor de sus aventuras para comer muchas veces escapa a su tolerancia.
El peor error que podemos cometer es convertir las horas de comida en luchas interminables por introducir los alimentos en un niño que los está rechazando. De ningún modo debemos sentirnos rechazados nosotros y convertir el hecho en algo personal. Atendidos los antecedentes señalados del crecimiento debemos entender que es algo esperable que exista en ocasiones rechazo o menor deseo por la comida, tal como en otros momentos podrá comer muy bien una de las comidas del día rehusando las otras o incluso devorando un tipo de comida favorita por varios días para, de pronto y sin explicación aparente, desdeñarla completamente. En otras palabras si de algo podemos estar seguros es que el apetito del niño mayor de un año es impredecible.
 
 
 

¿ Que conviene hacer ante la preocupación sobre el apetito del niño?

1) Verificar la situación nutricional del pequeño. Esto lo puede hacer  muy fácilmente el pediatra del niño y los padres pueden conseguir una curva de desarrollo peso y talla para edad y sexo del niño y ubicar los datos del niño en ella. Si estos permanecen dentro de su curva habitual no hay motivo de preocupación.

2) Asegure aporte de nutrientes con una dieta bien balanceada. El niño necesita los 4 grupos de alimentos : a.- Carne, pescados, ave, huevos; b.- Productos lácteos ; c.- Frutas y vegetales y d.- cereales, papa, arroz, pan, masas. Consideren su responsabilidad como padres garantizar acceso del niño a estos alimentos y no que los coma, por lo menos en el orden y distribución que esperaríamos. Es interesante tener presente que los niños de esta edad tienden a lograr dietas bien balanceadas en el tiempo, cuando se les da la oportunidad de escoger sus alimentos dentro de esta gama saludable.

3) Facilite la manipulación del niño de los alimentos. Muchos niños preferirán coger con su mano lo que desean comer. Así si pudiera elegir preferirá zanahoria cocida en palitos o arbolitos de brocoli o canoas de huevo duro a un guiso que combine todo eso en la misma papilla de niñito de siempre.

4) Evite demostrar una preocupación demasiado evidente por lo que ingiere, o deja de comer. Para el niño puede ser motivo de interesantes experimentos estudiar las reacciones de los padres cuando dice NO a la comida. Y que decir si eso provoca que la madre ruegue de rodillas que reciba una cucharadita por la abuelita, o el papá envíe una cuchara- avioncito cargado de comida por toda la pieza con la intención de aterrizar en su boca.

5)  No crea que existe una pócima milagrosa que le solucionará el problema.¡ Aquí no hay problema !
 
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