Para disminuir el temor a las visitas al Doctor.

Un motivo frecuente de preocupación es el llanto del niño durante los controles médicos.
Hasta alrededor de los 8 meses el pequeño se mantiene tranquilo , alegre y muy interesado durante el examen médico rutinario. De pronto cambia y vemos un niño asustado, llorón y que rechaza todo intento de aproximación. Esto persiste por varios meses e incluso a veces años y no sólo con su pediatra si no con cualquier persona extraña, incluso familiares, que se acerquen.
Esto es una situación normal y no debe preocupar. Ello demuestra un desarrollo social y emocional adecuado del niño que reconoce a las personas allegadas y comienza a manifestar la ansiedad de separación de su madre. Afortunadamente cuando los padres conocen este fenómeno pueden prepararse de antemano para lograr que la visita al médico transcurra en la forma más agradable posible.

Existen algunas cosas que pueden ayudar en este objetivo.

Visitas médicas programadas:

Dentro de lo posible converse con el niño acerca de la función del médico y enfermedades. Libros ilustrados acerca del tema serán muy útiles ya que le permiten al niño anticipar lo que sucederá y hacer preguntas, expresar temores y aclarar dudas.

Efectuar una teatralización de la próxima visita al médico también es conveniente. Si se sabe que se efectuará algún procedimiento doloroso, vacuna, toma de muestra para examen de sangre, etc., esto es especialmente válido.
Ud. puede utilizar juguetes de médico y actuar como uno. Puede introducir una cuota de humor simulando ser absolutamente incompetente y no saber que se debe hacer, por ejemplo. Otra alternativa es utilizar un muñeco como paciente y estimular al niño para que sea el doctor. Incluso usted mismo puede ser el paciente y ante el intento de su hijo doctor de efectuar cualquier acción demostrar un gran temor, para después permitirle que "gane" y la realice.
Cualquier actividad que provoque risa del niño durante este juego de roles es muy buena para disminuir ansiedad ante la visita al doctor. Es posible que el niño le solicite efectuar estos juegos en forma repetida a lo que Ud. deberá acceder.

En general esto debe hacerse dos o tres días antes de la visita. Mayor tiempo puede ser contraproducente provocando más y más tensión. Por otro lado decirle con sólo una hora de anticipación es demasiado poco ya que no tendrá tiempo de hacer preguntas ni hacer juegos de roles , como veíamos recién.

Situaciones de emergencia:

Si el niño está enfermo o ha sufrido un accidente deberá ir al médico de inmediato, por lo que no existe posibilidad de dar apoyo anticipado. En ese momento Ud. debe explicarle que deben ir al doctor y lo que probablemente hará este. No importa cuan pequeño sea el niño siempre deberá dársele esta explicación.
Es ilusorio pretender que el niño menor de 4 años coopere con el personal de salud, especialmente en una emergencia cuando se siente enfermo y asustado. Es demasiado joven para entenderlo. Trate de permanecer calmado Ud., compartiendo sus sentimientos y explicando lo que el médico está haciendo.
Recuerde que parte importante del recelo al médico se debe al temor a ser abandonados. Por lo tanto es fundamental que Ud. permanezca junto al niño tanto como sea posible.
Si debe dejarlo que sólo sea por necesidad de algún procedimiento o examen, por ejemplo radiografías. Asegúrele que estará detrás de la puerta y entrará tan pronto sea posible.
Idealmente también dele al niño la posibilidad de hacer elecciones. El puede elegir en que brazo prefiere la vacuna o la toma de sangre. Niños algo mayores pueden decidir acerca de la necesidad o no de recibir analgésicos. De esa forma sentirá que está en control de la situación.

Es importante permitir al niño manifestar su malestar físico o emocional. Es normal que los niños lloren si sienten dolor o miedo. Si están asustados Ud. puede ayudar reflejando sus sentimientos, sin minimizarlos, e informándole honestamente lo que pueda suceder. " Sé que te sientes muy asustado. Es normal preocuparse por la inyección, dolerá por un ratito pero pronto pasará y te sentirás bien."
Conviene evitar actitudes que persigan que el niño no llore, sea valiente. El valor es afrontar dificultades y el llorar no tiene importancia. Si el personal de salud intenta distraerlo o posponer un procedimiento será útil señalarles que Ud. acepta que el niño está angustiado y es beneficioso que llore. Así ellos entenderán que pueden hacer su trabajo en beneficio del niño pese a su llanto. Por otro lado el llanto permite al niño relajarse y es posible que evite pesadillas o fobias en el futuro después de un trauma.

Después de la visita:

Finalizada la visita al médico, haya sido programada o de emergencia, una vez en la casa conviene una vez más permitir al niño jugar dentro de los roles en que acaba de participar. Puede repetir los procedimientos a los que fue sometido con una muñeca siendo esta vez él el médico. De ese modo eliminará la ansiedad residual y una próxima visita será mejor.


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